Oisin M.

Copywriter

Á

La traducción de los tabúes

31-05-2019

Hay innumerables oportunidades asociadas a la internacionalización de una empresa, pero también algunos obstáculos que hay que superar para instaurarse en un nuevo mercado.

Hay innumerables oportunidades asociadas a la internacionalización de una empresa, pero también hay algunos obstáculos que hay que superar para instaurarse en un nuevo mercado y ganarse la confianza de sus clientes. Aquí es donde entra en juego la necesidad de traducción y localización, y, dependiendo del país de destino, una de las primeras cosas que hay que entender son los tabúes dentro de su sociedad y cómo tratarlos con eficacia.

A lo largo de los años, se han producido notorios desastres de comercialización derivados de la escasa localización y conocimiento de la cultura local y sus temas más delicados. A principios de los años 70, la American Motor Corporation lanzó su nuevo coche deportivo, que fue bautizado con el nombre de "Matador". Aunque el nombre en sí mismo no causó mucho revuelo en el mercado local, cuando AMC tuvo que comercializarlo en Puerto Rico, se dieron cuenta demasiado tarde de que la traducción directa de "Matador" es "Killer". Aunque ya era un poco arriesgado, todo esto acabó con la campaña de marketing que se estaba llevando a cabo, ya que uno de los motivos fue que el sistema de carreteras de la isla estuviera en mal estado en ese momento y de que el número de accidentes de tráfico se había elevado.

Otra aventura de marketing que salió francamente mal fue la de una empresa fabricante de pelotas de golf que intentaba entrar en el mercado japonés. Decidieron empaquetar las pelotas de golf en lotes de cuatro, lo que parece bastante normal, hasta que descubrieron que la palabra "cuatro" suena como la palabra "muerte" en japonés, y las empresas japonesas tienden a evitar los paquetes de artículos de cuatro debido a esta extraña coincidencia (además de añadir una dosis de superstición). Seguro que puedes adivinar cuántos paquetes vendieron.

La verdad es que es bastante fácil encontrar problemas/diferencias culturales al entrar en los mercados extranjeros sin conocer sus tabúes. La muerte es un tema especialmente delicado en el continente asiático. El sexo y la violencia pueden ser objeto de gran censura en casi todo el mundo, y dependiendo de la religión pueden acumular diversos grados de indignación. Otro tema delicado, el de la religión, y muchas de sus prácticas, rituales y tradiciones asociadas, así que hay que tenerlo en cuenta.

Ahora que conocemos el efecto de los tabúes, ¿cómo los combatimos? Hay algunas soluciones que pueden ser de utilidad.

Un eufemismo bien usado es la mejor solución cuando lo que se considera como ofensivo o como tabú es una palabra en lugar de un concepto o significado. Todos sabemos de palabras que originalmente eran buenas y que han sido corrompidas y mal usadas hasta el punto de que son una línea roja. Todas las culturas y lenguas tienen su propia lista de peligrosos dobles sentidos, de modo que hay que asegurarse de cuáles son y, en su lugar, utilizar un buen eufemismo.

Las sustituciones se producen cuando no hay un eufemismo en el mundo lo suficientemente poderoso como para enmascarar el verdadero significado del mensaje. Por ejemplo, si una empresa trata con bebidas alcohólicas, será un gran desafío llevar a cabo cualquier tipo de campaña en un país donde el consumo de alcohol está mal visto. Generalmente, el mejor enfoque será evitar hacer referencia al alcohol y a los estilos de vida asociados con él tanto como sea posible, y centrarse en otros ámbitos como el sabor de la bebida, por ejemplo. Aunque es muy probable que el mensaje y el uso previsto del producto estén algo distorsionados, sin duda funcionará mejor que describir un club nocturno lleno de gente consumiendo alcohol sin control.

La censura se da cuando chocamos contra un muro y no hay forma de escalarlo. Ciertas cosas son consideradas tan tabú en algunas culturas que el estado las prohíbe y las considera ilegales. Los eufemismos y las sustituciones tampoco son la solución en este caso. Mientras que en casos muy específicos puede haber un ángulo desde el cual uno pueda acercarse a una de estas prohibiciones y esquivarla, el intento de eludirlas a menudo resultará una pérdida de tiempo, dinero y una gran cantidad de frustración.

La conclusión es que los tabúes son un campo de minas, y la mejor manera de lidiar con ellos es con un experto que tenga buenos conocimientos del idioma y la cultura del país y que pueda asegurarse que el esfuerzo que estás realizando, tiene la recompensa que te mereces.

 

 

 

Fuente de la imagen: MuyPymes

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