Oisin M.

Copywriter

Á

Traduciendo la Navidad

10-12-2018

La Navidad no es igual para todos en todas partes y si queremos que nuestro mensaje llegue a todo el mundo, deberemos tener varias cosas en cuenta.

La Navidad se respira en el aire. Las luces que adornan las calles y que anuncian varias semanas antes la llegada de las fiestas, nos sumergen en una paleta de color que evocan recuerdos de la infancia. El sonido ineludible de los villancicos que suenan en todos los comercios y que nos invitan a traspasar la puerta y dejarnos llevar por las compras navideñas. Y, por supuesto, esas eternas comidas familiares en las que compartimos buenos momentos alrededor de la mesa, comiendo y bebiendo más de la cuenta. Sería la estampa perfecta de estas fechas, si es que la hay.

Pero los orígenes los encontramos en la religión cristiana y, aunque esta asociación se ha ido diluyendo por la secularización, hay muchas partes del mundo en las que ese lazo con la religión nunca llegó a existir. Por este motivo, lo que se celebra durante estos días se ha condensado en un puñado de tradiciones globales que ignoran completamente el trasfondo religioso. Por supuesto que los Reyes Magos siguen entrando en las casas, seguimos haciéndonos regalos y las familias se siguen reuniendo, pero ha perdido el sentido de la celebración del nacimiento de Jesús.

¿Y cómo afecta eso a las traducciones?

Todas las empresas realizan campañas especiales en Navidad, ya sea para promocionar productos de cara a las compras de estas fechas o aprovechan la ocasión para desear felices fiestas a clientes y proveedores. Y con tantas maneras distintas de celebrar la Navidad en todo el mundo, lo mejor para asegurarnos que nuestro mensaje llega a todos es centrarnos en las tradiciones que compartimos a nivel global y descartar aquellas que sean más regionales o típicas de una sola zona o país.

Los Reyes Magos son inmensamente populares en España, mucho más que Santa Claus, pero son casi desconocidos en otros lugares del mundo, por lo que si los usamos para lanzar un mensaje navideño a países asiáticos, nadie va a entender nada. Lógicamente, podemos aprovechar estas tradiciones más locales para localizar nuestro mensaje y lograr un mayor impacto. Pero si lo que buscamos es ser más eficientes, lo mejor es ir a lo seguro.

Si quieres felicitar las fiestas a tus clientes de todo el mundo, y quieres hacerlo bien, lo mejor es hablar con tu traductor o agencia de traducción de confianza y ver qué es lo que puede funcionar y qué no. Y aunque es cierto que lo que cuenta es la intención, ¡siempre será mejor si además acertamos con el mensaje!

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