Oisin M.

Copywriter

Á

Traductores que cambiaron el mundo

03-07-2019

Aunque muchos han dedicado su vida a la traducción, son muy pocos los que no han sido pasados por alto en la historia.

Si estás al día de nuestros últimos artículos sobre la historia de la traducción, ya conocerás el papel incalculable que la traducción ha tenido en el desarrollo y la difusión de la cultura en todo el mundo. También sabrás que, por desgracia, aquellos que dedicaron su vida a este oficio son pasados por alto en la historia. Sin embargo, hay algunas excepciones que tuvieron un impacto tan significativo en su campo, que hasta a Google Translate le gustaría ser miembro de su club de fans.

Jorge Luis Borges

Nacido en Argentina, Jorge Luis Borges fue un poeta, escritor, traductor y un hombre de lenguas y palabras del Renacimiento literario que abrió el camino a innumerables generaciones de traductores de español. Cuando la lengua española ya había perdido su posición destacada como lengua global, que comenzó durante la era de los descubrimientos, Borges nadó a contra corriente y tradujo magistralmente del inglés, francés, alemán e incluso de otras lenguas clásicas al español, aportando toda una ola de arte y conocimiento al mundo hispanohablante.

Edward Seidensticker

Aprender japonés para un occidental es una tarea muy importante, pero traducir las obras maestras procedentes de la tierra del sol naciente puede considerarse una tarea colosal. Seidensticker y su ilimitado talento no sólo lo lograron, sino que también llevaron las obras japonesas, hasta entonces bastante oscuras y mal traducidas, al corazón de la cultura occidental, culminando en el primer premio Nobel de literatura japonesa concedido a Yasunari Kawabata, el autor original de una de las traducciones de Seidensticker.

Scawagea

Como intérprete de origen nativo americano, Scawagea se convirtió en una parte fundamental de la expedición de Lewis y Clark hacia el lejano Oeste a principios del siglo XVIII, con gran parte aún por descubrir. Los miembros de la expedición rápidamente se dieron cuenta de que su incapacidad para comunicarse con la población los limitaría a la hora de comerciar o asegurar suministros para un viaje que no tenía un final previsto. Scawagea se convirtió en alguien imprescindible para su misión gracias al conocimiento que tenía de la lengua shoshone hablada en la región. Podemos decir que, sin su contribución, el lejano Oeste habría permanecido sin descubrir por muchos años más.

Gregory Rabassa

Si Jorge Luis Borges acercó las obras del mundo a los lectores españoles, a Gregory Rabassa se le conoce por entregar lo mejor de la literatura española a los anglosajones. Tradujo un número significativo de obras maestras españolas al inglés durante su vida, y fue considerado tan bueno, que Gabriel García Márquez persiguió a Rabassa sin parar hasta que tradujo sus Cien años de soledad. Cuando terminó, Márquez leyó la obra y creyó que el texto traducido superaba al original. Ahora bien, eso es algo especial en lo que respecta a la crítica.

Constance Garnett

Constance Garnett se convirtió en el puente entre la cultura literaria de Rusia y el resto del mundo, al traducir obras de grandes autores como Chejov, Tolstoi y Dostoievski. Garnett fue una trabajadora incansable que tradujo más de 71 volúmenes hasta su retiro a principios de la década de 1930. Aunque se la consideraba una figura controvertida en la materia, en gran parte debido a que omitía palabras o expresiones que no conocía, la opinión general entre los grandes autores rusos fue bastante positiva.

San Jerónimo

No podemos terminar el artículo sin incluir a los más ilustres, y San Jerónimo era el mejor de ellos. Tradujo gran parte de la Biblia del hebreo y del griego al latín, y su traducción, comúnmente conocida como la Vulgata, se utilizó casi exclusivamente durante más de un milenio. Si bien es cierto que la traducción de aquella época se movía a un ritmo mucho más lento, la creación de una obra que permaneció relevante durante tanto tiempo es algo que, probablemente, nunca volverá a ocurrir. Hoy en día, es ampliamente reconocido como el santo patrón de los traductores, lo que es un título que haría maravillas en la tarjeta de visita de cualquier persona.

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