Oisin M.

Copywriter

Á

La traducción en la cocina

12-06-2019

Cocinar es divertido y saludable, pero intentar interpretar las recetas internacionales que podemos encontrar en libros o internet puede ser más complicado de lo que parece.

Cocinar es algo que se ha hecho desde que el hombre inventó el fuego, así que empezar este artículo diciendo que la cocina está de moda, puede parecer ridículo. Pero las cosas no son tan sencillas y con la explosión de programas de cocina como Master Chef y todo ese elenco de “celebrity chefs” que están hasta en la sopa, el arte culinario, que tradicionalmente pasaba de generación en generación, se ha convertido en algo cool. Cocinar es divertido y saludable (excepto si prendes fuego a la cocina), pero intentar interpretar las recetas internacionales que podemos encontrar en libros o internet puede ser más complicado de lo que parece. Esto también se aplica a la traducción de los distintos pasos necesarios para poner ese exótico y delicioso plato en nuestra mesa. Estos son algunos de los principales escollos.

Cantidades

El uso de distintas unidades de medida siempre ha sido algo que ha originado frustraciones y confusión. La ensalada de tazas, cucharadas, gramos, gotas, onzas, galones, litros, libras y toda una infinidad de sistemas métricos totalmente arbitrarios, nos podría llevar a preparar un curry con tres granos de arroz, cinco pollos y el picante suficiente para aniquilar una manada de hipopótamos. En internet podemos encontrar muchos conversores que nos pueden ayudar a calcular incluso las medidas más extrañas. Así que si no queremos que nuestra traducción provoque un incidente diplomático en la comida familiar de nadie, lo mejor será comprobar siempre la conversión de medidas.

Ingredientes

Dependiendo de la región, hay muchos ingredientes que pueden ser difíciles de localizar y, en algunas ocasiones, casi imposible. Hoy en día, con las compras online, puede que sea algo más fácil encontrar algunos productos, pero si lo que necesitamos son productos frescos, no nos queda otra más que acudir a nuestras tiendas de barrio. Cuando traducimos un libro de recetas, lo ideal sería buscar ingredientes locales con los que podamos sustituir los originales sin cambiar mucho el sabor del plato. Por ejemplo, un pizzaiolo italiano te dirá que no se puede hacer una pizza sin tomate de San Marzano. Pero, entre tú y yo, sí se puede ;) Eso sí, nunca está de más que contemos con el asesoramiento de un cocinero experto que nos pueda indicar qué cambios podemos hacer sin provocar una catástrofe culinaria.

Utensilios

Algo a lo que no prestamos demasiada atención como las ollas y las sartenes pueden ser muy distintas en otras partes del mundo y los palillos y woks asiáticos son solo la punta del iceberg. Afortunadamente, contamos con la inestimable ayuda de Google y una búsqueda rápida nos puede aclarar muchas cosas. Si encontramos un utensilio totalmente extraño y desconocido, siempre encontraremos algún foro en el que nos puedan explicar su cometido para ayudar a nuestros lectores. Después de todo, todo este fenómeno de la cocina tiene una parte buena y es que traducir estas recetas ahora es más fácil que nunca. El único problema es que te entran unas ganas enormes de asaltar la nevera cada vez que traduces una receta deliciosa.

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