Ricard Sierra

General Manager

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Cómo traducir el contenido generado por los usuarios

03-05-2018

El contenido generado por los propios usuarios a través de críticas y recomendaciones se ha convertido en el principal reclamo de venta a nuestra disposición. Pero, ¿cómo traducirlo?

Se acerca la época del año en la que tenemos la mente puesta en nuestras próximas vacaciones. Los más previsores habrán reservado ya sus vacaciones para este verano y los que siempre lo dejan para el último momento quizá ni siquiera se lo hayan planteado.

Y lo cierto es que los hábitos de consumo en el sector turístico han cambiado enormemente en los últimos años con la aparición de internet que nos permite, tanto consultar información sobre aquellos destinos que nos interesen, como contratar el propio viaje: billetes de avión, reservas de hotel, traslados, excursiones, reservas a espectáculos y museos, etc.

El cambio que hemos vivido en la última década ha convertido a las agencias de viajes a pie de calle en prácticamente un anacronismo. Las nuevas generaciones, las que compramos casi todo por internet, compramos también ocio y viajes por este canal.

Los usuarios le damos mucha más credibilidad a la opinión de otro viajero anónimo como nosotros que al contenido cuidadosamente redactado por el departamento de márketing de cualquier empresa.

Además, internet nos da acceso a una cantidad ingente de información sobre cualquier destino. Podemos consultar las webs de hoteles, la información que las entidades promotoras de turismo ponen a nuestra disposición y, quizá una de las cosas más importantes, ver qué opinión tienen otros viajeros sobre los lugares que nos interesan.

El contenido generado por los propios usuarios a través de críticas y recomendaciones se ha convertido en el principal reclamo de venta a nuestra disposición. Los usuarios le damos mucha más credibilidad a la opinión de otro viajero anónimo como nosotros que al contenido cuidadosamente redactado por el departamento de márketing de cualquier empresa.

Vivimos en una época en la que uno de los activos más importantes que podemos tener es la reputación. Gigantes como Amazon o Airbnb lo saben muy bien y aprovechan el contenido generado por el usuario para reforzar sus argumentos de venta y aumentar las tasas de conversión. Es un activo que no podemos desaprovechar.

Vivimos en una época en la que uno de los activos más importantes que podemos tener es la reputación.

El problema con el que nos encontramos en el mundo globalizado en el que nos encontramos es el traducir todo ese contenido en el idioma de nuestros visitantes. Pocas industrias como la del turismo necesita un enfoque práctico y eficaz para traducir esos contenidos.

Las opciones que tenemos para traducir todo ese contenido son varias:

Traducción Profesional

Esta sería la opción que nos ofrece una mayor calidad en el resultado final, pero nuestros sitios web tienen mucho contenido generado por los usuarios, pronto veremos que tiene dos serios inconvenientes. Por un lado, el coste puede llegar a ser muy alto y por el otro, el contenido puede tardar demasiado en estar disponible en otros idiomas.

Traducción no profesional

Ha habido intentos de crear comunidades de traductores no profesionales para reducir costes. El crowdsourcing estuvo de moda hace unos años, pero se encontró con bastantes dificultades y prácticamente es un modelo que ha quedado descartado. A la dificultad de seleccionar y validar los conocimientos lingüísticos de los traductores no profesionales, se le une la dificultad de motivarlos para realizar el trabajo, la enorme rotación de personas, el incumplimiento de los plazos y la dificultad de realizar el pago en muchos casos.

Traducción automática

Otra opción puede ser la traducción automática a través de Google o alguna otra herramienta similar. El principal handicap que nos vamos a encontrar aquí será el de confiar ciegamente que la traducción es correcta. No olvidemos que la reputación de nuestra marca está en juego y que cuando el usuario se encuentra un contenido mal traducido, difícilmente vamos a lograr convertirlo.

Traducción automática + Memoria de traducción + Revisión

La solución que recomendamos nosotros es la combinación de distintos procesos como son la traducción automática, unido al uso de la memoria de traducción del cliente y a una validación por parte de un revisor nativo que pueda detectar errores y realizar los cambios oportunos. Mediante este sistema, podremos traducir mucho contenido con bastante rapidez, a la vez que mantenemos los costes controlados.

En Kobalt utilizamos distintas estrategias en la traducción y localización de contenido dependiendo de muchas variables. Desde la transcreación para el contenido más importante a la traducción automática con revisión para aquel contenido que tiene una vida más efímera o una importancia menor.

Si necesitas traducir tus contenidos, nosotros podemos ayudarte. Cuéntanos qué necesitas y nos aseguraremos de entender bien tu marca y tu proyecto para proponerte el enfoque más adecuado a cada caso.

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