Oisin M.

Copywriter

Á

Lo intraducible 2: descubre qué decir cuando esperas un paquete de Amazon

20-07-2018

Nos volvemos a sumergir en ese universo de palabras de extraña belleza sin un equivalente en otros idiomas.

Siguiendo donde lo dejamos en nuestro anterior artículo sobre palabras intraducibles, nos volvemos a sumergir en ese universo de palabras de extraña belleza sin un equivalente en otros idiomas. Tanto si describen sentimientos, ciertas situaciones o incluso acciones concretas, esperamos tener la ocasión de utilizarlas en alguna conversación. Así que sin más dilación, ¡vamos allá otra vez!

Mångata

Nuestros amigos suecos tienen esta palabra de un romanticismo casi enfermizo que describe el reflejo de la luz de la luna sobre la superficie de un lago. Si le sumamos un piano y aprendemos a tocar Claro de Luna de Debussy, tendremos una escena romántica que será recordada hasta el final de los tiempos. Aunque la traducción literal sería «calle de luna», estamos demasiado ensimismados con esta escena como para ponernos quisquillosos.

Iktsuarpok

Dicen que el idioma de los inuit tiene más de cien palabras para describir la nieve (aunque en realidad son algunas menos), pero hemos elegido iktsuarpok porque describe un sentimiento muy común en cualquier parte del mundo. Hace referencia a la expectativa ante una visita que está a punto de llegar y la necesidad de comprobar constantemente si ha llegado el momento de ir a abrir la puerta. Y quién no ha tenido esa sensación de iktsuarpok más de una vez, sobre todo cuando estamos esperando ese ansiado paquete de Amazon.

Pålegg

Siguiendo con las palabras escandinavas, este término noruego significa «todo lo que se le puede meter a un bocadillo». Lógicamente, nos referimos a todo aquello de naturaleza comestible y no cualquier objeto que se pueda meter, literalmente, entre dos rebanadas de pan. Solo de pensarlo, nos han entrado unas ganas terribles de bajar al bar de la esquina y pedirle al camarero que nos prepare un bocata cargadito con mucho pålegg.

Jayus

¿Sabes aquel amigo que cuenta unos chistes tan malos y con tan poca gracia que es imposible no llorar de la risa? Pues resulta que los indonesios tienen una palabra para eso. Y es que es una situación habitual, sobre todo después de una cena con amigos, cuando la sobremesa se alarga, llegan los licores y los jayus se multiplican. Quizá ese momento de explicar chistes malos en una sobremesa larga se merezca una expresión propia. ¡Alguien tendrá que inventarla!

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